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Producción Social de Habitat

Presentación

El concepto de producción social del hábitat ha venido configurándose en la región de América Latina a partir de la observación detallada y sensible de un conjunto de activistas, lideres, investigadores y trabajadores de la vivienda popular y constituye un referente novedoso y creativo para visualizar y comprender los fenómenos urbanos desde una perspectiva social, integral y dinámica, que proporciona espacio a los actores sociales, sus procesos y sus inversiones en activos tangibles e intangibles independientemente que los resultados puedan ser calificados de informales, precarios o de baja calidad.

El fenómeno y la magnitud de los asentamientos humanos precarios evidencian, sin lugar a dudas, el esfuerzo físico, social y económico de la población que ante la necesidad de un lugar para vivir y la imposibilidad de adquirir en el mercado viviendas dignas, las han ido construyendo, paso a paso, en diversas modalidades, combinaciones y métodos.

Sin hacer apología de este fenómeno y estas modalidades de "hacer ciudad" si es necesario reconocer la magnitud y el impacto social y económico, que en la mayoría de nuestras grandes ciudades, representa el hecho que entre un 20% y un 50 % de sus áreas hayan sido construidas informal y espontáneamente, con lo cual el modelo formal, legal, de la urbanización y la casa como producto o mercancía para "adquirir", hace años quedó obsoleto a pesar de mantenerse siempre como una de las estrategias de acción de gobierno tanto nacionales como locales que al final, terminan siendo intentos de remiendo y "paños de agua tibia" en la atención estatal al tema del crecimiento de los asentamientos humanos

Bajo el manto de lo "informalmente producido" en espacio habitacional se oculta un universo de intrincados encadenamientos y procesos productivos que movilizan importantes recursos económicos y que involucran a pobladores, sus ahorros préstamos, mano de obra de trabajadores informales de la construcción, depósitos de materiales de diferentes escalas, transportadores, prestamistas de barrio, en ocasiones combinados con los depósitos, y comienzan a aparecer marginalmente algunos servicios financieros y técnicos suministrados por entidades como las cooperativas y las financieras de micro-crédito, algunas ONG y profesionales independientes.

Además en la mayoría de los casos los gobiernos locales se ven obligados con el tiempo a realizar cuantiosas inversiones de recursos públicos para regularizar y legalizar barrios, formalizar la propiedad, y mejorar la infraestructura y los equipamientos y en ocasiones, incluso, es necesario reasentar poblaciones ubicadas en zonas de riesgo no mitigable.

El conjunto de fenómenos que suceden en los asentamientos informales tiene expresiones y manifestaciones concretas en términos económicos, que es necesario conocer, dimensionar y contextualizar para formular algunas hipótesis orientadas a establecer correctivos y estímulos a través de políticas públicas y fuerzas de la economía de mercado que conduzcan a superar limitaciones de la producción social en cuanto a calidad, productividad y sostenibilidad urbana y fiscal.

En otras palabras lo que denominamos como producción social del hábitat, tiene que ser delimitado, cuantificado y analizado en términos económicos para comprender su magnitud, sus flujos y para poder dilucidar "democráticamente" las mejores opciones de política pública e instrumentos de fomento y apoyo, que potencien y mejoren la capacidad y calidad de la producción social en una perspectiva simbiótica y corresponsable de sociedad y estado, ciudad y ciudadanía.

El mercado, como institución pública no estatal, opera de manera imperfecta y perversa en la producción social del hábitat. Los insumos esenciales para la producción racional de asentamientos humanos han sido poseídos, controlados y especulados por reducidos actores de la sociedad, quienes además se han beneficiado exageradamente de los beneficios de la urbanización formal e informal y de los mercados concentrados de las ciudades. El suelo urbanizable, constituye un bien cuya oferta es inelástica y algunos insumos esenciales de la construcción operan como mercados monopólicos o cuasi-monopólicos, por ejemplo el cemento y el hierro y su distribución hasta el consumidor final informal pasa por dos o tres intermediaciones con lo cual el consumidor final paga los más altos precios del "mercado".

Pero a pesar de lo anterior, la producción social de espacio habitacional continua a diferentes escalas, con severas limitaciones técnicas y de calidad y los mayores costos, económicos, sociales y fiscales, tal como se puede apreciar hoy en ciudades como Buenos Aires, México, Río, La Paz, Montevideo San Pablo, Bogotá, entre otras. Consideramos entonces que es necesario desagregar los componentes económicos de este universo, las cadenas productivas que allí operan, cuantificar y analizar sus magnitudes e impactos micro y macro, y establecer escenarios de comparación para medidas alternativas en política pública económica, micro, macro y fiscal, que tiendan a reconocer, aprovechar y cualificar la producción social y sus actores.

Desde la Coalición Internacional Hábitat, con el apoyo de la agencia de cooperación holandesa NOVIB y de HABITAT (ROLAC), se está desarrollando un proyecto de carácter regional que involucra las ciudades de Buenos Aires, La Paz, México, Montevideo, Bogotá y san Pablo, y con el cual se pretende promover el reconocimiento e impulso desde las políticas públicas, a los temas del Derecho a la Vivienda y la Producción Social del Hábitat.

Se trata de brindar elementos que permitan hacer otra lectura al fenómeno desde una perspectiva critica pero asertiva que parte de reconocer el esfuerzo y los aportes tangibles e intangibles de los pobladores, como un recurso vital susceptible de ser orientado y aprovechado con mayor eficiencia para beneficio de los asentamientos populares y del conjunto de la sociedad.

Para ello, se ha propuesto un trabajo de diseño de una metodología de medición y análisis que permita de manera técnica, generar y construir una plataforma de ideas y recursos que permitan ganar en identidad y autoestima social y política a los esfuerzos dispersos de los actores sociales de los asentamientos populares y mejorar las condiciones de interlocución frente a las autoridades en materia de política publica y frente a los actores del sector privado en las negociaciones y transacciones donde siempre se ha actuado como sujeto disperso y pasivo.

El taller que ahora se está proponiendo espera hacer una presentación de la metodología propuesta y abrir una primera reflexión sobre su utilidad, perspectivas de aplicación en cada una de las ciudades y las oportunidades que se pueden generar, desde la perspectiva de las acciones de incidencia, que desarrollan las entidades miembros de HIC.

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